Las razones de tal inconcebible apatía pública por este tipo de hechos, las analizamos minuciosamente en nuestro “Tratado”, pero aquí pueden resumirse en la desidia o el desinterés de múltiples actores sociales que, o bien no están viendo que el problema de las armas ilegales es una arista más del crimen organizado o porque detentan intereses, tal vez non sanctos, con lo prefieren colocar bajo el tapete estas situaciones para no poner en riesgo otros negociados, lícitos o no, que van asociados al tema.
Además, entre otros factores, por el acostumbramiento poblacional a que estos hechos se repitan sin que sean considerados como un verdadero escándalo, similar al que se verifica con otros crímenes.
Aquí la justicia provincial santafesina (digna de aplauso), habría descubierto una maniobra sobre la que venimos alertando desde hace mucho tiempo: la estrecha vinculación que existe entre el narcotráfico y la venta ilegal de armas de fuego, así como el empleo de prestanombres u hombres de paja para hacerse de las armas de manera “legal” y luego colocarlas en el mercado negro.
Como no conocemos los pormenores del caso, no vamos a opinar sobre sus características, ni sobre su alcance legal. Eso no lo sabemos y no es prudente hablar de lo que no se sabe. Lo que sí sabemos, es que más allá de las diversas calificaciones legales que podrían en este aplicarse, no se les va a poder atribuir el delito de tráfico ilegal de armas a ninguno de los imputados.
Y no se lo podrá hacer, cuando todo parecería encuadrar claramente en esa figura (agravada por haber intervenido varias personas con distintos roles), porque, sencillamente, el delito de tráfico ilegal de armas no existe en la Argentina, pese a que se ha comprometido internacionalmente a hacerlo hace más de 20 años.
Les pedimos por favor a nuestros legisladores nacionales que, retomado el período de sesiones del año próximo y normalizada que sea la actividad parlamentaria, por lo menos abran el debate sobre este gravísimo tema que está terminando con la vida de muchos argentinos y, por derivación de lo que consiste el tráfico internacional de armas, también con la de ciudadanos de otros países.
El narcotráfico es un problema al que no puede dejar de prestársele suma atención. La Argentina decidió que es tan grave que merece ser investigado y sancionado por los órganos judiciales federales ya que excede de una cuestión restringida a los límites provinciales.
Con el tráfico ilegal de armas sucede prácticamente lo mismo. Pero con una diferencia: Las armas ilegales son las matan a cualquiera. Esté o no involucrado en el asunto.
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